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Sobre el Estructurista
Soy Ignasi Codina, Ingeniero de Caminos y Estructurista. Y tengo una confesión que hacerte: durante años cometí el mismo error que un antiguo general espartano.
Aquel general quería proteger a sus tropas a toda costa, así que ordenó reforzar sus escudos con una pesada capa extra de bronce. Pensó que más protección garantizaba más seguridad. El resultado fue un desastre. El peso excesivo agotó a los soldados durante la marcha y, al empezar la batalla, apenas podían moverse. Perdieron no por falta de defensas, sino por una precaución mal calculada. Por miedo a quedarse cortos, se pasaron de la raya.
En mis más de 10 años de experiencia en obra civil y edificación, calculando estructuras para entidades como FGC, Infraestructures.cat o la Diputación de Barcelona, he visto este mismo patrón cientos de veces. Yo también añadí «bronce de más» en mis primeros proyectos. Cuando firmas un cálculo, el instinto inicial es sobredimensionar para evitar cualquier riesgo.
El punto de inflexión fue en 2023. Estaba justificando una protección R180 con pintura intumescente en un forjado de gran masividad. Analizando los datos, comprobé que asumir por defecto una temperatura crítica de 500 °C, en lugar de calcular la temperatura real, nos estaba obligando a prescribir una cantidad de material irracional.
En una obra, sobredimensionar el escudo estructural significa exactamente esto:
- Más kilos de pintura innecesaria.
- Más horas de mano de obra desperdiciadas.
- Una reducción drástica de tu margen de beneficio.
Era un conservadurismo técnico que costaba mucho dinero a quienes ejecutaban la obra. Por eso cambié de enfoque para trabajar con vosotros: los aplicadores y constructores. Mi objetivo es ayudaros a justificar rigurosamente, ante la Dirección Facultativa, lo que la experiencia os dicta pero los cálculos deben demostrar.
Proteger una estructura no es acumular micras de pintura «por si acaso». Es dimensionar con precisión matemática. Cuando reviso un plano que exige 7 mm de pintura donde un cálculo exacto demuestra que bastan 3,8 mm, veo esos pesados escudos de bronce que hunden la rentabilidad de la obra.
En tu próximo proyecto, vamos a quitarle el «bronce de más» a tu estructura y a devolverlo a donde de verdad pertenece: a tu margen de beneficio.
